DESIGUALDAD DE GENERO
Desigualdad de género en Bogotá: una cuenta pendiente de la justicia social
Escrito por FDIR
La sociedad bogotana presume de avances, pero persisten profundas desigualdades de género que limitan la libertad, el desarrollo para las mujeres en la actualidad. En vez de desaparecer se agudiazan las brechas salariales, violencia, deberes domésticos invisibilizados y obstáculos en el liderazgo siguen siendo parte de su cotidianidad.
Brechas
salariales y penalización de la maternidad: Aunque las mujeres han mejorado sus
niveles educativos, enfrentan una brecha salarial persistente: ganan entre un
6 % y un 12 % menos por hora o mes que los hombres por labores iguales en
Colombia. Y si tienen hijos menores de cinco años, la penalización salarial
alcanza el 16 %; entre los 13 y 25 años, ¡llega hasta el 48 %. Esta
penalización no es solo económica, sino estructural: obliga a muchas mujeres a
buscar empleos informales, a tiempo parcial o con horarios flexibles, peor
remunerados. La "penalidad por maternidad" profundiza esas
desigualdades desde que nacen los hijos hasta bien entrados los veinte años.
Vida sin
tiempo para vivir: cuidados y deberes del hogar: La economía del cuidado reposa
sobre el trabajo no remunerado, mayoritariamente de mujeres: cuidan, cocinan,
limpian, acompañan ancianos o niños. La mayoría trabaja una doble o triple
jornada (empleo + cuidados + hogar), sin remuneración ni reconocimiento social.
En América Latina, las mujeres dedican casi el triple del tiempo que los hombres
a estas tareas, lo que implica pérdidas económicas de hasta el 30 % del PIB
regional. Sin una redistribución cultural y de políticas públicas, esta
sobrecarga marginaliza su participación laboral y su tiempo libre (poco tiempo,
para ellas realmente).
"Pocotiempo":
la desigual experiencia del tiempo: Más allá de cifras, hay un fenómeno
simbólico: las mujeres tienen menos ocio, menos autocuidado y menos energía
para el liderazgo. El término en español “pocotiempo” encierra esa realidad:
tiempo reducido para su desarrollo personal frente a un ritmo agotador de
responsabilidades.
Violencia
en múltiples dimensiones: Las bogotanas se enfrentan a una violencia
invisibilizada y estructural. Según la Secretaría Distrital de la Mujer, entre
enero y mayo del 2025 se atendieron 9.695 casos de violencia psicológica solo
ese tipo, representando el 73 % del total de atenciones por violencia de género
(bogota.gov.co). En 2024 hubo un aumento del 165 % en casos de violencia
intrafamiliar respecto al 2023, lo que significó más de 19.800 mujeres
agredidas de enero a junio, y 12 feminicidios en ese mismo periodo. Además, el
75 % de los más de 66.000 casos reportados al sistema de salud por violencia de
género en Colombia afectaron a mujeres La
Secretaría ha intervenido en 27.385 casos entre enero y febrero de 2025, de los
cuales 76 % están relacionados con violencia. Las localidades más afectadas:
Kennedy, Suba, Ciudad Bolívar, Engativá y Usme.
Liderazgo
y representación: El liderazgo femenino tiene
un efecto transformador. Estudios en América Latina encuentran que cuando las
mujeres ocupan cargos de poder –municipales o estatales– aumentan la atención a
temas como violencia de género, justicia social y autonomía económica.
En
Bogotá, el rol de lideresas locales ha sido clave para impulsar proyectos como
las Manzanas del Cuidado, articuladas desde la Secretaría de la Mujer entre
2020 y 2023. Bajo el liderazgo de Diana Rodríguez, beneficiaron a 488.000
mujeres, permitiéndoles formarse, cuidar su salud y organizar su tiempo
¿Por qué
es vital la Secretaría Distrital de la Mujer?
Porque es
la institución que articula políticas, atención y estrategias para romper este
círculo de desigualdad: Atiende víctimas de violencia física, psicológica,
sexual y patrimonial, mediante consejerías, líneas telefónicas, abogadas y
Casas de Igualdad. Impulsa la autonomía económica, ofreciendo rutas de empleo,
formación y acceso a vivienda para víctimas y cuidadoras . Lideró las Manzanas
del Cuidado, un modelo de innovación social globalmente reconocido, que
redistribuye el tiempo de cuidado y empodera a mujeres. Sin esta entidad
—aunque nueva, con recursos limitados— dichas dinámicas estarían sin contrapeso
institucional. A pesar de un presupuesto modesto, la Secretaría ha incrementado
un 15 % en 2025, de los cuales casi la mitad se destina directamente a servicios
de atención a víctimas
Conclusión:
un imperativo ético, económico y democrático
La
desigualdad de género en Bogotá no es solo moralmente inaceptable; tiene costos
económicos (productividad, autonomía), sociales (salud mental y física), y
políticos (representación y justicia). Reconocer la labor de cuidados, cerrar
las brechas salariales y visibilizar las violencias estructurales es clave.
La
Secretaría de la Mujer es un eje fundamental: no es un lujo, sino una
necesidad. Lo es porque representa (aunque sigue limitada) un espacio público
donde las mujeres encuentran apoyo, justicia, formación y visibilidad. Una
sociedad más equitativa exige reforzar y democratizar su acción, así como
promover un cambio cultural profundo hacia corresponsabilidad, autonomía y
respeto.

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